La Cultura necesita dirección.
Durante años hemos confundido movimiento con avance, y a veces, podemos estarnos moviendo en un mismo punto sin foco ni dirección.
Hacer más eventos, llevar a la escena más obras, desarrollar más proyectos, abultar la programación y generar contenido constante te posiciona como alguien que se encuentra produciendo, sí, pero producir sin dirección en ruido sin legado.
En el sector cultural vemos una repetición constante cuando encontramos gran talento, compromiso, pasión y algo más: estructuras frágiles. Proyectos que se agotan, artistas sobrecargados, iniciativas que dependen de la urgencia y no de la visión.
Hay un exceso de creatividad, pero sin estructura. Ideas hay muchas, y talento en Venezuela y de venezolanos fuera del país tenemos orgullosamente una gran cantidad de artistas. Desde Colarte aportamos las decisiones estratégicas que convierten el talento en posicionamiento en el ecosistema de la Industria Musical local, regional e internacional.
Dirigir cultura implica elegir, priorizar, y sobretodo: decir no. Implica detener la producción cuando es necesario para pensar el sentido, el contexto y la sostenibilidad. Algunos proyectos antes de continuar produciendo, necesitan parar, ordenar y redefinir su dirección.
La gestión cultural no es un trámite administrativo, es una práctica creativa de acompañamiento e impulso que diferencia cuáles proyectos permanecen sostenibles en el tiempo y en su nicho, y cuáles se diluyen.
Desde Colarte creemos que el ecosistema creativo en el marco de las industrias culturales necesita menos improvisación y más criterio, y sobretodo con claridad del propósito, en donde se procure un posicionamiento sin alineación forzada con las tendencias y más alineado a su conceptualización.
Dirigir cultura es una responsabilidad y también una forma de cuidado. Y aquí es en donde sostenemos que Colarte no produce arte y cultura sino que las dirige, las posiciona y las proyecta.
LM

